• Grisy Nava

¡SAL DE TUS DEUDAS!



Hoy quisiera preguntarte, ¿cómo andan tus asuntos económicos?, ¿tienes deudas?, ¿debes la tarjeta de crédito, o a algún banco?, ¿le debes a algún conocido, a algún ser querido, a tus padres?

Yo sé –porque también lo viví– que cuando uno está inmerso en una deuda pareciera que el mundo gira mucho más lento de lo normal. Sientes que pasan los días muy rápido y tú no puedes pagar. Cuando estás en deuda sientes que como si caminaras en un suelo fangoso.

Yo necesito dejar una semillita en ti para que puedas salir de ese suelo fangoso en el que estás caminando. Porque la deuda tiene una lógica que aún no has visto.


¿QUÉ HAY DETRÁS DE LAS DEUDAS?

La deuda, como cualquier tipo de lección que nos llega en esta vida, se tiene que abordar desde la parte conciente. Hay una parte dual que siempre se presenta en las lecciones, que es el sufrimiento.

Te explico: cuando llega una lección fuerte uno sólo ve separación. Te sientes separado de Dios, de la divinidad, etcétera. Hay quienes incluso llegan a pensar que viven las lecciones como un castigo. Esa parte de tu mente dual, la que se queda pensando en el sufrimiento y no ve el propósito. Es la que te hace creer que se te viene el mundo encima y no cuentas con apoyo de nadie.

Quiero que seas conciente de esa parte en ti, porque esa es la perspectiva de supervivencia. Estás en modo: “mi único propósito en esta vida es sobrevivir”.

Pero existe otra forma de verlo, otra perspectiva que siempre está detrás de todas las lecciones fuertes que nos llegan en la vida. Es una perspectiva más convergente, más de unidad y sí tiene un propósito. No hay ser humano en esta vida que se salve de esas lecciones.


Si tú logras ver el propósito de esa deuda, pues justamente se cumple y termina.

Cuando tienes deudas en el mundo físico, son deudas que se han creado allá arriba. Pero, ¿de qué manera creamos una deuda con el universo para que sea vea manifestada en la realidad física?


La respuesta es: de todas las maneras en que te has estado robando a ti mismo o a ti misma. ¿Cómo es eso? Todas aquellas veces que dices “sí” cuando quieres decir “no”. Todas aquellas veces que te sacrificas, porque Dios no te está pidiendo sacrificio, nada tiene que ser a costa tuya. Si tú ayudas a alguien a costa tuya, no la estás ayudando, porque es como si le pusieras un peso a la alcancía, pero si te estás sacrificando debes 1.5 pesos. Queda deuda.

Te robas todas aquellas veces que permites que otros pasen por encima de ti. Todas las veces que cedes tu poder a los demás, estás creando esa deuda allá arriba.


En algún momento, la deuda se va a presentar aquí en el mundo físico y te va a decir: “Oye, ¿te das cuenta que te debes demasiado a ti misma?, ¿te das cuenta de cuánto te has quitado a ti?”. Entre más grande sea la cantidad que debes, así de grande es lo que te has quitado.


Al universo no se le va nada. Es como si lo viéramos como un banco universal, sólo que allá el banco es simplemente informativo. Ni siquiera te puedo decir que es energético, es sólo información. Y no la distingue: no es buena ni mala, simplemente es información. Pero sabe perfectamente identificar cuando hay deudas.



¿CÓMO SALGO DE LA DEUDA?

Si quieres empezar a pagar tus deudas en el mundo físico, es muy importante que primero reconozcas en ti lo que te encanta hacer en este mundo: para qué eres bueno, qué disfrutas hacer.


Identifica tus dones y talentos porque cuando lo haces, eso lo tienes de sobra, en abundancia, y se vuelve inagotable. Analízate un poquito.


Sé que puede costarte trabajo, porque si ahorita estás en deuda, tienes una fuga de energía y, a lo mejor, sientes que no sabes ni qué te gusta. Pero mira un poquito más atrás, cuando estabas en una buena etapa de tu vida: ¿qué te gustaba hacer?, ¿en qué se te pasaba más rápido el tiempo?

Después, empieza a dar servicio. ¡Urge que hagas algo por los demás! Porque solamente así vas a poder pagar tus deudas físicas. Entonces le estás poniendo moneditas al universo, al hacer algo por los otros con tus talentos.

Por ejemplo, si te encanta cocinar puedes decir: “Voy a hacer un pastel y lo voy a donar a otras personas que se puedan beneficiar de este regalo”. Si te encanta hablar de espiritualidad, por ejemplo, puedes escribir unos artículos, publicar unos videos y hacer que eso llegue a otras personas.

Créeme que tus ángeles sabrán qué hacer con eso. Es como si tú les donaras a ellos un poco de ti y ellos lo multiplican hacia los demás.

Créeme, tus deudas se van a apagar, pero empieza a hacer servicio por los demás y así vas a pagar desde donde dejaste la deuda originalmente.



LA PREGUNTA CLAVE


Quiero contarte otra cosa para que entiendas mejor por qué te digo que hagas servicio. Hay una forma distinta de abordar esto. La deuda tiene una perspectiva más lógica, que es la que pocos alcanzan a ver. Si tú aplicas esta perspectiva a todo lo que te ocurre y que no comprendes, la respuesta llegará a ti.

Un curso de milagros dice que “el verdadero milagro es el cambio de percepción”. ¿Cómo se llega a esa percepción distinta para ver la realidad de otra manera?

Pues hay una gran pregunta que siempre debemos hacernos para deshacer el error de la percepción. La pregunta es: ¿Para qué tengo esta deuda en mi vida?, ¿qué tengo que ver aquí?

Cuando tú te haces esa pregunta, estás activando un observador en ti de mucha más velocidad, instantáneamente.

La deuda, desde esta lógica, tiene un número importante que es el 36 (este número sale sumando cada una de las letras de la palabra deuda). Este número es el que nos aporta una perspectiva más amplia, que es: estás en condiciones de percibir tu potencial.


¡Ese es el significado lógico de tener una deuda en tu vida en estos momentos!

Entonces, para poder percibir tu potencial real, es muy importante que te lo cuestiones. Y eso es lo que la deuda hace. Ella viene a activar tu potencial, aunque creas que no. Por eso es que te explico lo del servicio, porque lo que causa la interferencia en tu percepción son las cosas que te has creído de ti mismo.

Te has creído algo que no eres, un ser limitado, un ser que se tiene que comparar constantemente. Te has creído que eres un personaje que tiene que luchar contra este mundo depredador, un personaje que se tiene que sacrificar.

Todas esas ideas son la interferencia que te impide ver la lógica que hay detrás de todo evento en tu vida.

Así que, si tú tienes una deuda en estos momentos: ¡aplausos! De lo contrario, no estarías descubriendo tu potencial. Si no llegara esa deuda, se te iba toda la vida, y no creerías en ti, no saldrías de ese quiebre.

Viene un cambio para ti de unas magnitudes muy grandes, pero tú todavía no lo ves porque tu percepción está chiquitita. Llevas puesta una súper lupa que enfoca solamente la deuda y no puedes ver el panorama más amplio todavía.

Ha llegado a ti este mensaje porque es determinante para que veas el propósito de tu vida. Así de grande y así de importante es que tengas una deuda en estos momentos.

Por lo tanto, si haces servicio, la deuda se pagará rápido. Y, además, cumplirá el propósito que tenía en tu vida: habrás descubierto tu potencial, te descubrirás abundante, reconocerás cuáles son tus dones y talentos, y tendrás ahora una mejor versión de ti mismo.

¡Qué distinto es ver ahora la deuda desde la perspectiva amplia de esta situación a como la estabas viendo antes! ¿No crees?


Te mando bendiciones y nos leemos muy pronto.

Grisy Nava

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